Nosotros

Una ciudad hospitalaria es una ciudad donde es un placer quedarse, encontrarse y conocerse. La atención a la calidad del espacio urbano puede mejorar la inclusividad de una ciudad, incentivando la creación de lazos sociales y reforzando el sentimiento de pertenecer a un territorio. ¿La iluminación urbana puede mejorar la estética de un espacio urbano y tener un impacto social sobre las comunidades de las ciudades?

La ciudad hospitalaria es un término recurrente, que todos utilizan sin saber exactamente cómo utilizarlo. La luz nocturna tiene una función clave en esta noción, y también un fuerte impacto: gracias a esto termino, contribuimos a resaltar los espacios urbanos o paisajes, arquitecturas y elementos que forman la ciudad.
Cada espacio tiene su significado, en general vinculado a su uso; nosotros tenemos que potenciar la calidad en la propuesta conceptual de nuestros proyectos. Hoy en día la organización de las ciudades se está abriendo a una mezcla de usos, el tiempo de la ciudad “separada y compartimentada” ya no tiene sentido, en particular debido al cambio de la función de los coches en el espacio público. La luz puede unir los usos que en anterior separaba. Los catálogos de los fabricantes, muchas veces desarrollados para satisfacer peticiones de proyectistas de la iluminación, se están reconvirtiendo y cada vez están más enfocados en los estudios de proyectistas y están llenos de invenciones sujetas a las nuevas tecnologías. Permiten suministrar soluciones en términos estéticos y confort visivo (aunque hay un largo camino por recorrer), con desarrollos en las ópticas que permiten satisfacer una amplia gama de especificidades de acuerdo a las exigencias del lugar que se debe iluminar.
La iluminación del espacio público es sólo un componente de la percepción, se mezcla con las múltiples luces de la ciudad, la luz de las tiendas, de las casas, de los letreros y publicidad que contribuyen a formar la imagen global de un lugar. Ahora dejamos estos espacios “comerciales” y nos fijamos en otras áreas, a menudo olvidadas, donde los retos sociales son más fuertes. Para iluminar una calle con casas y sin tiendas nos pedirán que evitemos la intrusión nocturna. Para no recibir quejas de parte de los residentes locales, ofreceremos una iluminación más uniforme, bastante suave y limitada.
Pero, ¿cómo podemos al mismo tiempo satisfacer la petición de la población más joven que quiere reunirse en barrios tal vez olvidados? Gracias a las nuevas tecnologías y a los instrumentos de telecontrol, podemos privilegiar un espacio menos impactante dando mayor tranquilidad a la ciudad, siendo más generosos con la iluminación. Podemos también programar la iluminación teniendo en cuenta el paso del tiempo, llegando hasta el apagado total de la luz en algunas zonas. En el nivel luminotécnico, podemos ofrecer equilibrios entre espacios residenciales, de reuniones, áreas de juego y de paseo, garantizando la entrada y la separación de los varios espacios de la ciudad. El plano de iluminación estudiado para un determinado espacio debería permitir el descubrimiento de las múltiples caras de la ciudad, superando los limites cotidianos usuales.

¿La integración de la tecnología IoT (Internet of Things) en los sistemas de iluminación urbana puede realmente mejorar la habitabilidad de una ciudad?

En estos tiempos de pandemia estamos asistiendo a una explosión de vínculos sociales, sin contacto físico, y si hoy ya se consiente el romper de manera parcial el aislamiento, también nos ha mostrado cuánto echamos de menos el contacto real. Si la ciudad es un lugar de compartir, ante todo tenemos que favor el encuentro y el cambio. Si el espacio público es un lugar donde todos pueden conectarse y aislarse virtualmente, nos hemos equivocado en algo.

La ciudad conectada debe prestar atención y ofrecer asistencia puntual para desarrollar la comprensión de un lugar, recibir a las personas en sus espacios, pero, sobre todo, no debe crear una ruptura con el “otro”. Tendremos que encontrar el justo equilibrio entre la facilidad de confiar en nuestras conexiones y en el placer de acercarnos uno al otro, de manera que nuestras ciudades sean “agradables y alegres”. Si la ciudad conectada, gracias a la iluminación pública permite encontrarse “justo al lado del banco en frente del ayuntamiento, bajo a la farola que parpadea 3 veces, sólo para nosotros”, entonces esa ciudad estará realmente conectada con sus habitantes. Si puedo compartir la lectura de una poesía o escuchar una canción que hable del lugar donde estoy, simplemente conectando mi teléfono al sistema de iluminación público, entonces aquella ciudad será catalogada por una inteligencia sensible que da un valor añadido a mi ciudad.


¿Una buena luz es solo cuestión de seguridad?

¿Cuáles son las mejores estrategias para mejorar la vida de las ciudades por la noche a través de la luz? Desde siempre, la iluminación urbana ha tenido la función principal de garantizar la seguridad al volante y prevenir la criminalidad. De hecho, la historia de la investigación luminotécnica está dominada por estudios sobre la luminancia y las prestaciones visuales, principalmente porque el interés por la iluminación casi siempre ha estado guiado por consideraciones económicas y productivas. Esta tendencia ha proporcionado una gran fuente de conocimiento sobre la forma en que los niveles de luz influyen en la visibilidad y reducen el deslumbramiento.

No obstante, a pesar de tratarse de consideraciones más que válidas, la exposición a la luz tiene otras consecuencias que van más allá de estas, partiendo de los efectos emotivos y sociales que deberían tenerse en cuenta para obtener una mejor calidad de iluminación.  

Un estudio reciente (Research Article: “Emotions and the Urban Lighting Environment: A Cross-Cultural Comparison” Amparo Berenice Calvillo Cortés, Luis Eduardo Falcón Morales, 2016) investiga precisamente las relaciones entre las emociones y los escenarios de iluminación urbana. En este estudio, la atención se centra en las emociones experimentadas por los participantes cuando se encontraban en espacios públicos al aire libre, como zonas peatonales, parques y otros espacios. Los autores sostienen que la iluminación puede generar estados de ánimo(felicidad, rapidez, incertidumbre, miedo, afecto, atracción, diversión, inspiración, sorpresa, desprecio, decepción, satisfacción y preferencias en los juicios estéticos)y que la intensidad y distribución de la luz también pueden influir tanto en la sensación de seguridad como en los vínculos sociales: un espacio bien iluminado, en el que se reconocen las caras y las expresiones faciales de las personas, crea una sensación de mayor confort, de modo que los ciudadanos se sienten protegidos y libres de amenaza ante la presencia de otras personas.



Movilidad inteligente con las tecnologías LOT

Para mejorar la calidad y la sostenibilidad vial hay que reducir la congestión del tráfico, la contaminación atmosférica y los consumos energéticos, así como modernizar las infraestructuras de transporte para adecuarlas al contexto tecnológico y a los futuros usos. Las nuevas tecnologías relacionadas con la movilidad pueden volver las calles más seguras, confortables y eficientes.
El sector de los transportes está cada vez más orientado a incluir vehículos conectados, autónomos, compartidos y eléctricos:

  • Los Vehículos Conectados y Automatizados (CAV) son vehículos conectados y dotados de sistemas de conducción asistida. Los CAV los conducen personas a las que la infraestructura proporciona información útil para evitar accidentes, reducir la congestión del tráfico y mejorar la seguridad de las personas. 
  • Los Automóviles sin Conductor o Vehículos Autónomos (AV), por su parte, son vehículos capaces de percibir el ambiente que les rodea a través de diferentes sensores y sistemas de conexión, así como de interpretar esta información para identificar las rutas de navegación más adecuadas, evitar obstáculos y moverse de forma segura con una participación humana muy reducida o nula. 
  • La Movilidad Compartida es un fenómeno socioeconómico que permite desplazarse de un lugar a otro compartiendo medios de transporte, espacios y recorridos con otros usuarios y así moverse de forma más eficiente, rápida y respetuosa con el medio ambiente. El usuario emplea plataformas digitales para compartir vehículos o trayectos: coche, bicicleta, scooter compartidos, carpooling y modalidades análogas para compartir tanto peer-to-peer como on-demand.
  • Por último, los Vehículos Eléctricos (EV) son vehículos donde la tracción se debe a un motor eléctrico alimentado por un paquete de baterías, los cuales reducen los consumos energéticos y las emisiones de sustancias contaminantes en el medio ambiente. El motor eléctrico puede combinarse con un motor de combustión y en este caso se habla de Vehículo Eléctrico Híbrido (HEV).

Nuevas formas de movilidad y el Internet de las cosas
Las nuevas formas de movilidad conllevan un proceso de transformación digital de la infraestructura vial, orientado a la sostenibilidad ambiental y al Internet de las cosas (IoT).
Para gestionar la nueva movilidad es necesario introducir:
  • soluciones para la recarga eléctrica;
  • sensores y drones de monitorización para recoger información sobre las condiciones meteorológicas, del tráfico y de salud de las infraestructuras;
  • sistemas de elaboración de los datos procedentes de los vehículos, los sensores u otras fuentes;
  • software de gestión de la infraestructura capaz de garantizar una monitorización constante y acciones de mantenimiento preventivas o extraordinarias;
  • dispositivos de radiocomunicación bidireccionales para el diálogo entre vehículo-infraestructura y vehículo-vehículo;
  • señalización digital, dinámica e integrada para adaptar límites de velocidad, distancias de seguridad, amplitudes y direcciones de los carriles a las exigencias del momento.

Los usuarios reciben a través de la aplicación de navegación o sharing información relativa a desvíos, accidentes, rutas alternativas, aparcamientos, repostaje, condiciones meteorológicas, disponibilidad de vehículos, intervenciones de ayuda y mucho más. La experiencia de viaje mejora en términos de disponibilidad y seguridad no solo para quienes se desplazan en automóvil, sino también para quienes caminan o utilizan bicicletas, sillas de paseo y sillas de ruedas.

Los obstáculos en la implementación de la movilidad inteligente y el papel de la iluminación vial

No obstante, la difusión de la movilidad inteligente se ve frenada por aspectos económicos (costes de adaptación de la infraestructura vial), tecnológicos (homologación de los vehículos y unificación de plataformas y servicios) y normativos (reglamentación de los aspectos éticos, sociales y económicos como el respeto de la confidencialidad, los riesgos de la ciberseguridad y la responsabilidad en caso de accidente con AV o CAV).
Sin embargo, es importante tener en cuenta los futuros desarrollos de la movilidad durante el mantenimiento de la red vial o la realización de nuevos recorridos. La pavimentación vial, la señalización y el mobiliario urbano deberían diseñarse para ser compatibles con las sucesivas actualizaciones de la infraestructura y, por tanto, para ser más duraderos.

Los sistemas de iluminación vial, al estar distribuidos de forma capilar por el territorio y alimentados por energía eléctrica, serán fundamentales para realizar las carreteras inteligentes. Hoy en día, todos los puntos de luz ya pueden prepararse para la integración de sensores y dispositivos de comunicación y para la habilitación de la tecnología IoT. Las soluciones que Cariboni Group propone para la ciudad pueden disponerse con la interfaz ZHAGA 18 de forma que la instalación quede preparada para el futuro y para soluciones inteligentes.